José González Veites

José González Veites

Rothko, Tapies, Vasareli, desfilan por la entrevista como maestros invisibles. Nació en la Ciudad de México en 1957, en 1977 estudió en la antigua Academia de San Carlos y años más tarde trabajó en España en el taller de Emilio Vedova. Llegó al abstraccionismo a través de la geometría, y rompe esta estructura con el gesto y los raspados a los que somete al lienzo buscando capas de color. Su pintura exige mucha paciencia y él sabe esperar, el tiempo de secado es parte de su cotidianeidad.


Tiene un cuaderno de bocetos o versiones pequeñas de sus búsquedas pictóricas, es un álbum de obras que se emparentan con sus lienzos en gran formato. Nacen de la metódica tarea de limpiar el pincel.

INSPIRACIÓN Y ABSTRACCIÓN

- No lo trato de provocar pero irremediablemente sucede. De eso se trata, no es algo que uno pueda controlar. Es como esto que llamamos inspiración que nadie sabe qué es, pero de repente sucede. Aparece algo en el cuadro que no sabes cómo llegó ahí, tú lo pusiste, por supuesto, pero ya está ahí. Lo importante es poderlo ver, darte cuenta y no borrarlo porque la pintura se va. En el transcurrir de ir pintando vas descubriendo cosas. A mí me interesa estar pintando, ir descubriendo parte de lo qué va a pasar. Nunca tengo un plan, pinto y veo qué sucede y escojo pequeñas partes de eso que sucedió y ya no las borro, ahí las dejo e intercambio el ojo, y el nuevo trabajo interactúa con lo que ya hice, lo modifica y así va hasta que llega un momento en que queda.

El LIENZO Y LA NADA

- Abordo el lienzo desde la nada. Hago un dibujo, que siempre es lo mismo, hago un margen, lo divido, para ya tener algo. Siempre es el mismo dibujo, para tener una frontera: hay adentro y hay afuera; arriba y abajo. Luego tengo una idea de color y empiezo a pintar y siempre es mejor lo que sucede que lo que yo había pensado y entonces dejo que eso fluya y… a ver qué pasa.

DUDAR Y CREAR

- Cuando el lienzo tiene tanta pintura que ya no puedo hacer nada con ella, entonces lo que hago es tirarlo, porque a mí me interesa mucho cómo absorbe la tela, cuando ya no hay absorción y la pintura se empasta ya no sirve. No me va a funcionar y lo desecho. Siempre dudo de lo que hago, tengo que dejar que los cuadros se enfríen mucho porque nunca me gustan. Con el tiempo me empiezan a gustar, generalmente nunca estoy conforme con lo que pinto y nunca no sé si está bien o está mal. Uno siempre pretende más de lo que puede hacer, entonces siempre pienso que lo puedo mejorar. Lo normal sería hacer otro, pero sigo trabajando y en ese seguir trabajando demasiado a veces echo a perder a la pintura.

LA GEOMETRÍA

- La geometría es sabiamente perfecta. Pero hay imperfección en la realidad, a mí me interesan las líneas imperfectas, chuecas, que se rompen, que el lápiz no tiene. Antes hacía una geometría con el lápiz siempre con un solo grosor, después no, ahora es más expresivo.

LA REALIDAD ES ABSTRACTA

- Lo que más me interesa es el color, el espacio, me concentré en eso, escogí una pequeña porción de lo que es la pintura. Luz, color, espacio. Lo pude haber hecho con figuración, yo hago cuadrados, podría hacer un desnudo en lugar de cuadrados pero era más directo y más concreto hacerlo con geometría, con abstracción. Conceptualmente es muy importante ir borrando cosas. Mi primer paso para ir quitando la figura había sido la fotografía, para qué hacer retratos si los podemos fotografiar y después ir quitando, ir limpiando, irse concentrando hasta la abstracción. Ahora el último paso de la abstracción es la hoja en blanco, que es quizá uno de los problemas del arte contemporáneo, ¿Qué hay después de la hoja en blanco? Entras en la hoja en blanco para después surgir, el problema es que se quedaron en la hoja en blanco, en la desintegración de la pintura. No hay nada más allá de la hoja en blanco.

LA PINTURA NO NECESITA EXPLICACIONES EN EL MILENIO VISTO POR EL ARTE

- A mí no me gusta explicar la pintura, si quisiera dar explicaciones escribiría, haría literatura, a mí me interesa pintar, y creo que la pintura se explica por sí misma y se ha sobrevalorado decir cosas y echar mucho rollo, en hablar teóricamente de la pintura. A mí lo que me interesa es que yo ya hice el cuadro y ahora que el espectador vea algo, que no necesariamente sea lo que yo vi o lo que era mi intención. Lo interesante de esto es que la gente descubre y ve cosas que yo no tenía ni idea que estaban ahí, eso es lo que vale la pena, lo que yo diga seguramente va a estar equivocado.

Gotas de tiempo

Las capas de color que percibimos en la pintura de José Vietes nos hacen concentrarnos en la superficie pictórica para explorar los tonos que se degradan y surgen en finísimas capas. Contrasta los colores y les da un sitio simultáneo, los hace convivir en la mezcla. Aplica color sobre color, raspa la tela creando efectos ópticos, las tonalidades son inestables y matéricas, se rozan unas con otras y la composición está en la secuencia de capas que permiten una geometría fugaz, que se trasforma con la presencia del color. La pintura se convierte en su propio tema, su calidad, el tiempo del secado, los sucesivos raspados a los que se ve sometida para que las numerosas capas pueden estar presentes es cada ángulo de esta evolución cromática.