JONATHAN GÓMEZ RESÉNDIZ

Jonathan Gómez Reséndiz

La entrevista es un coro a tres voces con sus pequeños gatos que exigen atención. Nació en 1983 en la Ciudad de México y egresó el 2006 de La Esmeralda ENPEG. Se define como artista orgulloso de saber usar toda clase de materiales. La obra de los artistas conceptuales y de los cineastas se resuelve en base a las habilidades de Jonathan. Su obra pictórica profundiza en el realismo cotidiano, contrasta esto abruptamente con la realización de seres fantásticos para el cine y la publicidad. Prototipos de mutantes, gnomos, y tentáculos casi vivos habitan su estudio.


Su estudio está en el centro de la Ciudad de México, imparte clases y confiesa que se encierra días enteros a experimentar con materiales, por el placer de conocerlos, de saber manipularlos.

INICIAR UNA CARRERA EN EL ARTE

- Los jóvenes que nos dedicamos a la pintura somos relativamente pocos. La pintura es un trabajo que se realiza por gusto propio, por satisfacción personal. Es complicado buscar los espacios, la difusión, el que los museos nos acepten, más en estos momentos que prefieren una tendencia diferente del arte. Por eso no hay manera de entrar con facilidad, cada vez hay más museos de arte contemporáneo que tienen un esquema en el que la pintura queda fuera.

LA INSUFICIENTE ESCUELA DEL ARTE

- Es difícil encontrarla sitios con enseñanza de calidad para pintura a nivel medio superior o superior. En La Esmeralda ENPEG, hay maestros, sólo dos o tres muy buenos, que te muestran la pintura de otra manera. En general no profundizan en las técnicas, te enseñan una técnica para cuadros que se van a desechar rápido, como acrílicos. Son medios rápidos de trabajar y se desechan rápido también. Mucho trabajo que se hace en La Esmeralda no se cuida para la preservación. Si estoy haciendo una pintura compleja es porque quiero preservarla, que trascienda en varios aspectos. En La Esmeralda el trabajo era muy efímero.

ARTISTAS QUE NO SABEN HACER SUS OBRAS

- Desde la enseñanza en La Esmeralda ya no había contacto del autor con la obra, el contacto con ella es mínimo, es superficial porque la obra está de un lado y el artista del otro. A veces las obras ni las hace el propio artista, las mandan hacer y ellos incluyen sólo la idea. Se le da más énfasis a lo teórico, a lo verbal, a la retórica de la pieza. Cómo justificas una caja de zapatos en un museo, cómo justificas esto o aquello. Al final de cuentas ése es el gran problema porque tampoco tienen los medios económicos para mandar a hacer una obra como ellos la quisieran. Entonces terminan buscando la manera más económica de conseguirla, y sin herramientas técnicas y la obra queda sin fuerza, y no apuntala para nada. Hago obras para otros artistas, incluso cuando estaba en La Esmeralda hacía mis trabajos y los de mis compañeros. Actualmente trabajo alternativamente en películas haciendo los efectos especiales y brindando apoyo a artistas conceptuales.

EL ARTE PERPETUA MEMORIAS

- En mi pintura trabajo con espacios, lugares, gente, mi vida. Recurro a la pintura para encapsular momentos importantes. Me interesa descubrir procesos técnicos que me permitan perpetuar esta parte de mi memoria, más allá de lo que pueda perdurar mi vida, hacer obras que duren 200 o 300 años. La pintura tiene muchas características, la más notable es la cuestión matérica y visual. El color, las ceras, las mezclas ópticas. Lo que pase por tu cabeza, regresar al momento, eso se graba en tu cabeza y luego se graba en el lienzo, en el tiempo y se hace una especie de homenaje. Hay algo en la pintura, a diferencia de un poster o una fotografía, que te genera un respeto, la creación impone mucho. Es un fenómeno extraño, el cuadro te genera una reacción. La gente percibe el trabajo, aunque no haya estudiado arte lo capta visualmente, sensorialmente lo interpreta.

EL MILENIO Y LOS INSTANTES

- El realismo pictórico es muy importante porque describe perfectamente lo que está sucediendo, los elementos que se encuentran ahí jugando y que son los que quiero captar. Si estaba en un medio acuoso que el espectador tenga la sensación de que estuvo ahí parado conmigo y que vio lo mismo. La vida se forma de cosas banales, de pequeños momentos que podrán no tener sentido. La pintura deja ver la importancia de la vida, del momento que trasciende. Le damos poca importancia a la vida, los gobiernos que matan miles de personas por dinero, la gente se asesina, y el periódico lo ves como si la vida fuera algo sin sentido. Con mi pintura digo: esta es mi vida, mi momento, lo quiero guardar y compartir con las personas que me rodean y más allá, quiero hacer para otras generaciones un álbum visual de la vida.

Fluido conductor

El autorretrato hace que el pintor se observe y se analice como persona y como tema pictórico. Esta inmersión en la apariencia tiene implicaciones internas, el autorretrato refleja tanto que exhibe al artista, lo descubre hasta en lo que oculta. Jonathan Gómez Reséndiz se pinta a sí mismo flotando, en el bienestar amniótico, no vemos completamente su rostro, pero tenemos su presencia corporal. Cada cabello, el agua con sus reflejos inestables y los brazos que flotan están pintados con detalle realista. Jonathan experimenta con la visión de su cuerpo dentro del marco líquido que lo envuelve, el contraste entre el color de la piel y el verde azul. El artista que no quiere salir de un mundo ideal, protector, la pintura como refugio, como útero que alberga.