IGNACIO SALAZAR

Ignacio Salazar

Maestro y gurú de pintores. Guía académico y espiritual. Dirige un taller de pintura dentro de la Escuela Nacional de Artes Plásticas ENAP que es mítico por la exigencia de la enseñanza y por los pintores bien preparados y formados que egresan. Es un privilegio ver el orden y la paz con la que producen sus alumnos, el estado de creación concentrada que inunda la atmósfera.


Prolonga la pintura a través de la enseñanza, y a la vida a través de budismo. Busca el equilibro entre arte y existencia para que la demandante tarea de crear sea una misión supramundana.

LA PINTURA VIVE

- Es ignorancia decir que la pintura ha muerto. Las artes no mueren, evolucionan. El dibujo nunca dejará de existir porque los seres humanos dibujamos por una necesidad vital, es como respirar, es como procrear, es como hablar.

LA DIFICULTAD DE PINTAR

- Eduardo Abaroa y Gabriel Orozco fueron mis alumnos y no pudieron pintar, porque es muy difícil pintar. Para aprender a pintar necesitas una vida, necesitas todo tú hacerte pintura y volverte pintura. No hay salidas falsas en esto, no hay atajos, es si o no. La pintura es lenta, un cuadro nunca se acaba, una pintura nunca se acaba, se detiene. Los pintores a lo largo de siglos y siglos, no acabamos, detenemos la obra porque tenemos a veces que deshacernos de ella.

PINTAR EXIGE TIEMPO

- Los primeros 20 años en la pintura son iniciáticos para ir entendiendo algunos aspectos. Nunca terminas de aprender composición, de adentrarte en los grandes espacios y lugares que implica, en los elementos que la configuran. Vas evolucionando y ya no compones igual que hace dos años, te vas adaptando al ahora y nos podemos morir componiendo. Olvídate de la cuestión técnica, de las cuestiones temáticas o las ideas, del color, de la textura, si yo me quiero dedicar exclusivamente a uno o dos de los aspectos de la composición, por ejemplo, el espacio y la luz, con eso se me va la vida.

ARTE, BUDISMO Y VIDA

- Algunos iniciamos la vida espiritual en momentos terribles de la existencia, en donde nos va acorralando la vida, nos va creando tal cantidad de sufrimiento que necesitamos encontrar una serie de alianzas con nosotros mismos para poder trascender ese sufrimiento. Esto se da a través del encuentro con la filosofía y el pensamiento como el budismo, que es una psicología ética de la vida. La vida espiritual se amalgama con la vida artística y la vida artística se convierte en un catalizador de la vida espiritual. Es fascinante porque la soledad y el silencio son una bendición. La concentración es una maravilla, nos aísla de este mundo aterradoramente disolvente de la existencia y nos permite poder reconstruirnos nuevamente. Mi vida espiritual es el centro de mi existencia, mi vida artística es producto de esa vida espiritual.

EL PRIMER TRAZO, MEDITAR Y PINTAR

- Parto de no pensar y de algo espontáneo. Dibujo algo muy sencillo, unas cuantas líneas y surge algo, lo dejo descansar, después continúo con ese dibujo y trato de hacer una proyección hacia otra parte. Luego dibujo sobre una superficie más grande y los elementos van surgiendo de las imágenes mentales. Estoy pintando y estoy meditando, no es que me siente en posición de flor de loto. La meditación es estar atento cien por ciento a lo que estás haciendo.

CÓMO RECONOCER A UN JOVEN PINTOR

- Lo primero es ver la posibilidad de que tengan confianza en su existencia. Segundo: la posibilidad de eliminar gradualmente los fantasmas y el miedo que los van rodeando. Tercero: su posibilidad de introspección y que no hagan caso al mundanal ruido de las modas, las tendencias, los estilos y todo ese barullo que no les ayuda. Sé, te lo juro que lo sé de antemano, que algunos no pueden, pero no dejo de luchar para ver si de pronto sucede algo extraordinario en su vida y les llena una fractura existencial y puedan iniciar una carrera artística. Pienso: vamos a luchar, el “no” lo tenemos ganado, vamos a buscar el “sí”, vamos a buscar construir. Me encanta construir de la nada, hacer una pintura de la nada, hacer un grabado de la nada.

EL MILENIO Y LA ESTÉTICA DE LA MÁQUINA

- La maquina tiene una estética fabulosa. Me dejaron muy impactado las rotativas de Milenio, su belleza, el movimiento y ritmo. Sentía que estaba en una sala de conciertos. Lo que traté de hacer es ir intercalando elementos disonantes, no quería quedarme nada más con el concierto con las rotativas. Es una pintura que tienen elementos extraños que no tienen nada que ver, son cosas absurdas porque la mente es así.

MILENIO

Pintar puede ser un estado convulso o meditativo. La pintura de Ignacio Salazar indaga en el proceso de concentración que crea inmersión y silencio. En esta pintura hace de la maquinaria de las rotativas de impresión del periódico una investigación estética alrededor de la armonía del movimiento y el mecanismo. Este equilibrio se refleja en la pintura como una prolongación del aislamiento rítmico de lo que funciona, del trabajo metódico. Los colores cálidos nos remiten a la producción, y en una audacia, Salazar hace distancia con la pintura, es testigo de su propia obra y la enfría en un ángulo con hielos que brotan del suelo, azules que calman la fuerza del calor. De nuevo el equilibrio, el balance del peso, la armonía.