GONZALO GARCÍA

Gonzalo García

Estudió arte en San Miguel de Allende, Guanajuato, en el Instituto Allende. Se concentró en el grabado y el dibujo. Vive en Querétaro y nació en Puebla en 1985. Se sumerge en las profundidades de imágenes terribles buscando la belleza. Realizó una estancia artística en Suecia y regresó a enfrentarse pictóricamente con la más brutal realidad de nuestro país. Sus pinturas eróticas contrastan con las obras violentas y nos dan dos versiones de nosotros mismos: Eros y Tanatos.


En su pintura el cuerpo es el objeto de estudio que deja su condición humana, y se convierte en un pretexto estético.

EL AUTORRETRATO DESTAZADO

- Empecé a hacer autorretratos combinando mi cara, mi anatomía, partes de mi cuerpo con partes de carne destazada de cerdos en los mercados. Quería experimentar y encontrar las similitudes entre mi corporalidad y mi materialidad finalmente hecha carne, que yo mismo me viera reflejado e identificarme en esos cuerpos sin vida que son carne y son materia, que eso es lo que somos. Una pieza que me gusta mucho es un tríptico en el que aparezco en diferentes posiciones con varios tipos de intervenciones de carne. Una me está penetrando desde el estómago, otra está saliendo de mí. Después agoté ese tema, ya no sentía el propósito que era el conocerme a mí mismo. Necesitaba un cambio para continuar con la búsqueda de algo más. La pintura es lo que a mí me aporta y por eso lo sigo haciendo hasta la fecha.

EL PROPIO CUERPO COMO PRETEXTO ESTÉTICO

- Por un lado te vuelves un pretexto estético de tu propia psicosis y de tu propio trabajo. Terminé hablando de cosas absolutas que tenían que ver con mi particular percepción de la vida, la muerte, la humanidad y cómo soy parte como individuo. Te vas metiendo más y más en el tema y empiezan a salir cosas nuevas.

SEGUIR PINTANDO

- La pintura es egoísta, te tiene que cautivar, te tiene que interesar el tema y lo que estás haciendo y cómo lo estás haciendo para que tenga sentido. Para mí me es importante como mexicano y artista entender lo que está sucediendo en la actualidad, por eso lo pinto. No puedo cambiarlo pero puedo hacer un poco más al exponerlo. Desde mi trinchera es lo que me toca como persona y como pintor.

LA BELLEZA QUE ESTREMECE

- La belleza es algo que siempre te mantiene cautivo y que puedes explorar de muchas maneras. En mi pintura y en todas mis series he tratado de explorar la belleza pero en ninguna es parecida, cambia. Un cuerpo muerto puede tener una belleza esplendida. La belleza es un concepto que se abre para quien tenga la apertura de hacerlo y puede ser tan cerrada como tú quieras, depende de tu personalidad. Siempre me ha gustado explorar nuevas cosas. Para mí puedes reinventar a la belleza, redescubrirla en algo que, tal vez, no tenía sentido bello.

EL ARTE VISTO DESDE LA DISTANCIA

- En Suecia, y en general en Europa, percibí que no hay lenguajes pictóricos, ni escultóricos, ni de dibujo siquiera. Están plataformas como el video, la instalación, el performance y de plano casi no vez nada de pintura. No es una perspectiva de pintor cerrado de “si no es pintura no es arte o me bloqueo” pero si veo que la pintura tiene todas la diferencias. El nuestro es un lenguaje rico en significado. El mexicano tiene como mucho impregnado su mexicanidad y su sentido de pertenencia. Lo que veo en Suecia es muy desconectado, tal vez porque son un poco más fríos, no lo siento humano, es más mecánico. En mi punto de vista muy personal sentí que son dos lenguajes completamente diferentes entre México, Latinoamérica y Europa.

LA HISTORIA DE UNA GUERRA EN EL MILENIO VISTO POR EL ARTE

- Hay un movimiento de muy buena pintura en México que se está gestando apenas y por otro lado nadie estaba hablando de este tema de la guerra contra el narco. Es una oportunidad histórica en muchos sentidos porque la pintura tiene que ser testigo, ser registro, se queda como un documento denunciante. Como mexicano y como pintor, pensé hacerlo evidente, sentía que tenía que tomar este tema y hacer una serie y estoy en eso. Es más fuerte que una fotografía por la carga que el pintor le da, tú haces la pintura, nadie te está ayudando. La carga que yo le pongo a los cuadros es cómo voy sintiendo la imagen, cómo la voy percibiendo. El hecho de llevar una imagen a ese plano pictórico la hace más impactante. Tengo este sentido de reinterpretar la imagen, y en esta serie quiero ser lo más fiel que pueda, porque sé que no me estoy inventando nada.

Autopsia de un país en pedazos

Conocemos la terrible realidad de la invasión napoleónica gracias al testimonio de Los Desastres de la Guerra de Francisco de Goya. Sabemos de la pesadilla de la Primera Guerra Mundial con los grabados de Otto Dix. El testimonio de una guerra en una obra de arte es un riesgo y un compromiso. Gonzalo García lleva al lienzo la muerte violenta y la crueldad exacerbada de la llamada guerra contra el narco. Es un ejercicio pictórico, la pincelada hace otra cosa de esta infamia, la replantea, investiga en los matices del rojo, fragmenta el cuerpo y deja los pies y la cabeza separados. El estudio de este cuerpo es el de la guerra misma, es como su titulo lo indica “La Autopsia de un país en pedazos”.