CARLOS CÁRDENAS

Carlos Cárdenas

Nació en Monterey Nuevo León en 1969 y vive en la ciudad de Durango. Estudió en la Academia de Bellas Artes de Roma y peregrinó por todos sus museos y cafés. Realizó la obra para Milenio con sus conocimientos de pintura antigua y estableció una lucha personal con las transparencias y las capas del lienzo. Para construir sus escenas posan sus familiares y amigos con la expectación de verse transformados e inmortalizados en una pintura. Por su obra desfilan súper héroes y santos, la mitología de ayer y hoy convive en un sincretismo irreverente.


BUSCAR A LOS MAESTROS
- Mi padre tenía libros sobre pintura del Renacimiento, yo me empecé a empapar muy rápido con el arte y mi anhelo más grande era llegar un día a Italia, en específico a la ciudad de Roma. Buscaba a Miguel Ángel, definitivamente fue el artista que más me impactó de pequeño y me sigue impactando ahora. Lo que yo vi en Miguel Ángel fue una pintura que simulaba una escultura y eso tocó mucho mi trabajo. Después llegó Velázquez y su manera sintética de realizar el trabajo y otros artistas que no conocía yo a plenitud. Ahora me he sentido muy atraído por Lucian Freud y toda esa alianza que viene partiendo de Velázquez, Goya, incluso desde antes al Greco, Rembrandt.

NEOMANIERISTA Y NEOHUMANISTA
- Una maestra en la Academia de Bellas Artes en Roma me comentó que mi arte era una especie de Neomanierismo. Aunado a mi inquietud por el arte, existe también una especie de humanismo nuevo, en donde a cualquier cosa que sucede en mi entorno le encuentro un sentido, incluso que trasciende el mismo hecho. Leo todo tipo de ciencias sociales, y en mi pintura está la forma en que visualizo a la historia. Leo sobre religión, sociología, antropología, por ejemplo la literatura de Mircea Eliade. Entonces llegué a la conclusión de que la pintura definitivamente es una herramienta, es un instrumento de comunicación sumamente importante y que impacta mucho a los sentidos. A pesar de que la tecnología ha llegado a un nivel importante, la pintura sigue teniendo un nivel muy particular. A través de la pintura quiero transmitir lo que yo pienso del mundo que me rodea.

SIMBOLISMO Y CRÍTICA
- En realidad hago todo un estudio mucho tiempo antes de realizar una obra, en donde yo voy ligando simbolismos y elementos que están impactando a la sociedad de mi tiempo para generar un mensaje más impactante o más efectivo. Incluso, a veces, el espectador no repara en que está siendo invadido por una serie de información que trae ahí en su psique. Es un proceso muy minucioso que traduzco a términos plásticos. La idea es comunicar cosas que están sucediendo y generar una crítica desde mi punto de vista y ver quién recibe el mensaje, quién está de acuerdo y quién no. Ese es un aporte muy importante del arte: la retroalimentación.

MILENARISTA Y APOCALÍPTICO EN EL MILENIO VISTO POR EL ARTE
- Creo que en la sociedad que vivimos, no solamente la nuestra, el aspecto del milenarismo se ha enraizado muchísimo, de repente ves ahí algunos anuncios en la red donde dice que se va a terminar el mundo tal año. Sin embargo, yo quiero realizar una visión que esté nutrida, que sea culta y que realmente esté informada. Creo que estoy informado en esa parte, que puedo generar un mensaje y aportar otras propuestas. ¿Por qué? Porque lo que hice en mi obra, más que representar una escena futurista, es una alegoría de la decadencia de nuestra época.

EL FUTURO ESTÁ AQUÍ, AHORA, ESA ES LA CATÁSTROFE
- El personaje central es el título de la obra, es Nimrod, fue el primer rey sobre la Tierra, según las leyendas que se encuentran en el Capítulo 10 del Génesis, y que construye la Torre de Babel. La simbología y la hermenéutica babilónica y bíblica se encuentran en el cuadro. La trilogía representada en este personaje de Iron Man, que es un personaje creado por el pop norteamericano y que hereda esta forma de pensar de que un millonario o el capitalismo van a proveernos de héroes, eso es falso, en mi modo personal de ver. En la representación Nimrod, los babilónicos construyen sus torres a través del encuentro con la trilogía del ladrillo, el ladrillo es símbolo de la agresión, también es el símbolo de la destrucción porque rompe. Todos estos elementos confluyen en la idea de que nosotros estamos en contacto con falsos ídolos e ideas sobre cuál es nuestra oportunidad real de llegar a un progreso social.

Nimrod

Nuestra sociedad ha creado, a través del progreso, la trampa en la que nos vemos atrapados. La tecnología, las ilusiones mediáticas, la híper comunicación que no puede acercarnos a los demás, al contrario, nos aleja y deshumaniza el contacto. Carlos Cárdenas Reyes pinta con técnicas antiguas esta obra que hace un juicio implacable de la modernidad, de su promesa trágica. El cielo tormentoso, contaminado y fatal deja ver las trasparencias entre los azules, los tonos en óleo y temple. La carrera feroz que hemos establecido con nuestra adicción a la quimera del progreso se detendrá abruptamente y nos veremos solos, sin historia, sin naturaleza.