SERGIO HERNÁNDEZ

Sergio Hernández

Nació en Huajuapan de León, Oaxaca, en 1957. Su obra ha llamado poderosamente la atención en México y el extranjero y sobre ella han escrito, con entusiasmo, no solo críticos de arte sino también historiadores, narradores y poetas.

Como Alberto Blanco, para quien, a lo largo del tiempo la pintura de Hernández “no ha dejado de rendir homenaje y dar testimonio de aquellas primeras presencias: seres humanos, plantas, objetos y espíritus que poblaron sus primeros años y sus primeros sueños. Allí se abrieron los ojos del pintor al tumulto de la vida”.


Para el artista oaxaqueño, la pintura es un diálogo consigo mismo. En ella plasma sus pensamientos, sus sueños, las imágenes que lo acompañan desde niño, cuando salió de su pueblo para volverse, simplemente, un ser del planeta Tierra.

Acercamiento al arte
- Todo llega de una manera natural. En el pueblo de donde vengo hay muchas imágenes visuales que era necesario transcribir, ya sea cantando, escribiendo, silbando. La visualización de esas imágenes me llevó a dibujar. Ese fue mi primer acercamiento al arte, que desde luego yo no sabía que se llamaba así. Simplemente, como todos los niños a los que, a veces, los ponen a pintar para que no den lata, me inicié en este proceso y desde entonces pinto.

Vivir la pintura
- Nunca he pensado que soy pintor. Lo que he hecho es vivir de la pintura, una forma de vida que es la más grata para mí. Yo trabajaba en una fábrica, lo que era muy aburrido, un trabajo mecánico, y entonces opté por algo más libre, más natural, más creativo, y empecé a vivir de esto desde muy chico. Mis dibujos me daban de comer: si pintaba y hacía la tarea —hacer la tarea era caligrafía, yo dibujaba las letras no su contenido—, cuando terminaba me daban de comer. Eso era un pago y era suficiente. Si tú vendes tu pintura y te pagan por todas las mentiras que dices, ¡pues qué maravilloso!

Gusto por las imágenes
- Yo no hago teoría de mi trabajo; veo pintura e imágenes muy claras y muy directas y sigo sus pasos para saber cómo fue ese movimiento, pero es nada más; es una experiencia personal con las imágenes. Me gustan las imágenes en cine y me gustaría más estar en el movimiento de las imágenes, lo que sucede atrás de ellas. En mi trabajo trato de hacer eso. La imagen que está atrás del dibujo es el agua, el líquido, cómo se mueve en una tela; finalmente eso es lo que le da vida a las cosas. Lo húmedo, el agua.

El lienzo en blanco
- Si en este momento quiero dibujar algo, ¿cómo me enfrento a la tela? Rayándola, manchándola, escupiéndola, pateándola, vaciándole los colores. Y ahí mismo empieza a aparecer algo, obviamente lo empiezas a sacar con piedras, arenas, rayas… pero al final sale algo, no sé qué pero siempre sale. Desde que empecé a pintar hasta ahora es la misma historia, pero contada diferente. No ha cambiado nada, tal vez solo los precios.

Liberación
- Al pintar se libera mucha frustración, indignación, alegría, pasión, mucho amor y necedad, insistencia. Yo soy muy necio en la pintura. Es un diálogo contigo mismo, es un rumiar, un masticar, como una introspección; son tus sueños que no recuerdas en la mañana, pero cuando pones una gota de agua en el lienzo aparecen: es el inconsciente, sobre todo sexual.

El término de un cuadro
- Tienes que ir despacito, dialogar con el cuadro y esperar a que él mismo te diga “ya no más”. Sin embargo, a veces uno es muy necio y le sigue insistiendo y luego hay que volver a empezar. Pero volver a empezar no funciona, es como terminar con tu pareja y decir: “Ahora sí vamos a echarle ganas, vamos a empezar de nuevo.” ¡No! ¡Nunca! ¡Otra tela! ¡Otro personaje! ¡Otra amistad! Hay que saber que todo se termina, no toda la vida eres pintor. El arte verdadero es el arte de vivir como arte uno mismo, hacer de tu vida una obra de arte.

Un indocumentado
- Yo me vine a los ocho años a la Ciudad de México, entonces olvidé mi pasado inmediato. Cuando tenía 28 o 30, volví a saber lo que era Oaxaca. Pero ya estaba tan impregnado de lugares tan lejanos y tan cercanos, que no creo pertenecer a ningún sitio. Soy un indocumentado en Nayarit, Nueva York o a donde vaya. La migración provoca el desapego consciente o inconsciente, aceptado o no; te vuelves un ser que nada tiene que ver con dónde naciste, te vuelves un ser del planeta Tierra.

Visión del milenio
- Pienso que los seres humanos somos una especie muy arrogante, nos creemos mucho, pero de la misma manera también, creativamente, tenemos un gran futuro en todos los campos. Hay guerras, bombas y seguramente vamos a mutar, pero la ciencia avanza. El ser humano hace cosas muy estúpidas, pero también muy humanísticas y generosas.

Hombre pez

El diálogo entre la naturaleza esencial del ser humano y los símbolos ocultos y primigenios de la cultura popular, se posicionan en el lienzo con tonalidades que surgen del calor del sol sobre la tierra. La pintura de Sergio Hernández es un talismán, es el chamanismo como presencia milenaria en el origen del arte y la síntesis de sus formas narran episodios de una leyenda que no termina de contar. Oaxaca es centro de creación y origen de artistas, es una semilla que se siembra en cada lienzo, que persigue a sus creadores, la pintura de Hernández está impregnada de su tierra y de sus voces.