DANIEL LEZAMA

Daniel Lezama

Trabaja en México, expone en Alemania y admira a Neo Rauch. Nació en 1968 en la Ciudad de México y estudió Artes Visuales en la Academia de San Carlos de la UNAM. Entre los admiradores de su obra hay adolescentes de 14 años y coleccionistas obsesionados con sus imágenes. Presenta sus pinturas de gran formato en cantinas y se declara privilegiado con el don de la imaginación y el poder de conectarse con el inconsciente colectivo.


Los mitos que Daniel Lezama plasma en el lienzo están vivos. Es la gente que está ahora mismo cruzando la calle, que comen en el puesto de tacos, que venden discos pirata. Los observa desde su estudio en una vieja casona abandonada en el centro de la Cuidad de México.

Mitología y el nuevo imaginario.
-El proceso artístico es un proceso de digestión espiritual o emocional de lo que está allá afuera, en el mundo. Las mitologías, los símbolos, metáforas, las alegorías se construyen viendo la realidad, la anécdota, el rostro de la gente, dándoles un significado distinto, llevándolas a un orden imposible en la realidad. Contar la historia fragmentada, contar la historia como una sola, es imposible en la realidad pero posible en el arte.

Romper con la mexicanidad idealizada.
¿Cuál es el común denominador, dónde realmente nos reunimos? El idealismo o la realidad crasa ¿Cuál es la tabla rasa, a partir de la cual podemos construir algo? Veo a los artistas del pasado idealizando México para rescatarlo del olvido. Saturnino Herrán y Diego Rivera son idealizadores, quisieron darnos el pasado como un manjar exquisito y eso no tiene nada que ver con lo que el arte puede proponer en términos de una visión. Te reconcilias cuando marcas una distancia con la idealización, con el perfeccionamiento de los rostros, el gesto exquisito de un personaje ofrendando una flor a un dios. Esos gestos te alejan, te dan estética, pero te quitan vida.

Ritual pictórico y ritual mítico.
-Realizar un rito es llamar al tiempo pasado trayéndolo al presente, la pintura hace eso por su naturaleza misma. La pintura es ceremonial en su imagen. Ves un pasado y un presente simbólico en los cuadros, no solamente en la acción detenida o congelada, eso es la definición de un carácter ritual.

Coatlicue y México edípico.
-Mi visión es lo femenino en el centro de la existencia humana. Es un núcleo en el que alrededor gira todo. Cuando me refiero a los mitos, por ejemplo, hay un mito prehispánico, la Coatlicue, no me refiero a él precisamente, sino que lo acerco a una necesidad de volver a lo femenino, al centro de las cosas. La pintura o el arte es devolver a las cosas a su nivel esencial, a su parte medular, a la parte femenina. Lo que hace el hombre es construir imaginarios, me acerco de la periferia al centro de las cosas que a mí me interesa. Estoy hablando de un momento espiritual de la humanidad y del país donde tenemos que voltear a ver cosas esenciales para no perdernos.

El ceremonial del desnudo.
-El gran tema de la pintura ha sido representar el cuerpo y el desnudo. En el físico desnudo está el camino del despojamiento. Finalmente, al ser tú mismo, cuando tú quitas los velos acabas encontrando algo que no es ni bueno ni malo, es el cuerpo. El interés que hay en mi trabajo se refiere al hecho de que estoy inventando un discurso visual que aborda muchos temas vitales, incluyendo el desnudo.

México tema y contradicción.
-México es muy complejo, es una nación que vive en proceso artístico, porque está constantemente buscando su identidad, está rompiéndola y reconstruyéndola todos los días. El mexicano es una persona muy sabia porque tiene que vivir enfrentando contradicciones que en muchos países no conoces como tales, culturales, emocionales, geográficas, políticas, sociales. Cuando un extranjero ve a un mexicano haciendo arte dice, bueno ¿de dónde sacó tantas herramientas? No son herramientas, es la forma de vivir cotidiana que tú puedes o no puedes manifestar. Soy uno de los pocos artistas mexicanos que manifiestan la cotidianeidad mexicana en una forma artística.

El renacimiento en El Milenio visto por el arte.
-La idea es una capitular, es la R del reinicio, de volver a empezar. Es Coatlicue en un principio de regeneración, ella da la muerte y da la vida, pero también conecta a los reinos, por ejemplo, del animal al vegetal. Está naciendo el nopal otra vez. En Milpa Alta, cuando están sembrando el nopal, cortan un cachito y lo siembran picado en la tierra. Vuelve a nacer el símbolo patrio o está en flujo, en formación.

Reinicio

México y sus mitos, México sediento de mentiras. La obra de Daniel Lezama está reinventado el sentido de la mitología mexicana. Hace del desnudo un esperanto visual, esos seres color de barro son de intemporales, vienen de cualquier sitio. El ritual de la comunidad, de la mujer que pare, de los niños que se amamantan de su seno, la procreación infinita de la raza. Este mito edípico que busca a la madre prodiga que es la tierra, la memoria y el sexo, Lezama lo explora hasta llevarlo a una identidad presente en la cotidianeidad, sus mujeres son hijas de la Coatlicue que guiaba en el renacimiento, en esa era que sigue pendiente de iniciar.