ARTURO RIVERA

Arturo Rivera

Nace en 1945 en la ciudad de México. Estudia en la Academia de San Carlos, en The City Lil Art School de Londres, vive y trabaja en Alemania y se arroja de una ventana en Nueva York. Vive en la Colonia Condesa en la Ciudad de México y se pasea por sus calles por la tarde con un puro un la mano después de pintar seis horas. Su pintura es un estilo que impregna a artistas jóvenes, él no acepta paternidades. Carga con su talento sin remordimientos.


Arturo Rivera habita un estudio de orden impecable, su adicción al horror no le permite que el caos ocupe espacio, este está consagrado a la pintura y a sus propios demonios.

Los personajes de las pesadillas
-Es mi mundo interno, es lo que tengo adentro. Es que vivimos en una pesadilla, ve el mundo como está, yo lo veo así.

Exorcismo y lienzo
-Totalmente, les sucede a todos los pintores. Cuando dejo de pintar es una válvula de presión, me voy sintiendo mal, mal, hasta que pinto.

Pintura y liberación
-Es una especie de meditación porque no estás contigo, estás fuera de ti, del otro lado. Cuando estás meditativo estás metido en la pintura. Usas la razón cuando te sales del estado meditativo y piensas la composición, qué color poner, cuál es la paleta que voy a usar.

Todo eso es razón
-A medida que se va haciendo el cuadro y vas resolviendo todos los problemas te vas metiendo.

Horror y belleza.
-Siempre se habló de la belleza de lo terrible, hay libros de ese tema, como José de Rivera, todos ellos del oscurantismo barroco que no se llamaba oscurantismo sino tenebrismo.

Autorretratos
-Hay veces que me los encarga alguien y hay veces que los hago yo por necesidad de verme. Ahora, en el autorretrato de muerto no estoy muerto, es un homenaje a la operación de corazón que tuve y al Cristo Muerto de Holbein. No estoy muerto, estoy operándome.

Autobiografía y pintura
-Autobiografía es toda la pintura porque lo que pintas eres tú, la palabra exposición viene de exponerte a ti, tú te estás exponiendo. Quién eres tú consciente e inconscientemente.

Fauna del horror
-Desde que iba de chico al Museo del Chopo, que era mi museo, ahí estaban todos los fenómenos en formol, puercos de dos cabezas, todos los insectos que veía, yo creo que de ahí me alimenté un poco. Desde chico tuve, si no miedo, golpes de rechazo a la deformidad, por eso mismo la pinto.

Artista, cirujano y asesino sublimado
-Yo pensaba ser doctor, cuando chico decía que iba a ser médico, -obviamente siempre estuve dibujando desde chico- y realmente fue mi educación. Y siempre he tenido relación con médicos. Sí, soy asesino sublimado.

Adicción a la sangre y al horror
-Puede ser, claro, yo no pinto mucha sangre, pero en contexto me dicen: pintas fenómenos. Yo no pinto mucho fenómeno, más bien, es fenoménico lo que pinto.

Pintar lo que nadie pinta
-Bueno yo fui un poco paria de chico, botaba la mochila y me iba a las vecindades de la colonia Nápoles, viví con mucho paria.

Muerte y resurrección
-Prácticamente morí. Tuve una hora el corazón sin latir y tuve la extracorpórea, que es una bomba que hace circular a la sangre, es increíble, es como un Frankestein pero con un toque empieza el corazón a latir. Por eso mi cuadro es un homenaje a la operación y a la plancha donde me operaron.

Orden y caos
-Siempre pensé que mi contenido es muy caótico, muy explosivo. En un momento dado me gusta dibujar, si no pusiera ese contenido en una forma muy estricta, hubiera explotado, hubiera sido una extensión del painting. Lo que yo tengo adentro debe ser ceñido dentro de una forma muy estricta.

Figuración y horror
-Yo siempre tendí a la figuración, siempre, toda mi vida. Porque me llama el ser humano, me jala la psique del ser humano.

Creación y composición
-Parto de un núcleo que es el personaje y de ahí van saliendo todas las cosas. Como los satélites digamos, porque el cuadro lo está pidiendo. En el caso del cuadro de Milenio me pongo dificultades porque aquí la diagonal tiene mucho peso y acá menos, para que se equilibre. Partir de una mitad es entrar al tema central, el lienzo tiene que pesar más acá que allá porque es una balanza. Y la pongo porque el lienzo blanco es tremendo, y así por lo menos tengo una línea para empezar.

La armonía del horror somete al caos
-Esa parte debe estar en un contexto geométrico o puramente ordenado, si no va a ser un caos. Ver en el Milenio a un hombre cercenando, tumefacto y espantado. Es que esa es una visión tuya, yo no pensé verlo cercenado, pero si tú lo ves así, así está ¿me entiendes? Cada quién ve lo que uno es o con lo que uno se identifica. Ver construcción a partir de la destrucción.

MILENIO

“La belleza es monótona, la fealdad es extraordinaria”, el placer más deliberadamente promiscuo es el que hace escarnio de lo aborrecible, el Marqués de Sade describió una orgía extraordinaria con seres deformados por los excesos. La pintura de Arturo Rivera es la orgía de lo despreciable, pinta a los que están al margen, a los parias. Es la paradoja del arte, Rivera tiene la capacidad creadora, la más profunda sabiduría técnica y pinta al horror. Para su talento no es suficiente la armonía física y espiritual que Platón llama belleza, Rivera necesita aun más, y se hunde en la terrible representación de lo humano, en los cuerpos ultrajados, en estados de histeria, en la vergüenza de no ser.